La importancia de la educación sexual
Por la familia y la escuela:
Ante la necesidad de reformas educativas en la década de 1930, se llevo a cabo una
campaña anticlerical, que se relaciono con la educación socialista. No solo se trataba
de evitar que las escuelas hicieran propaganda religiosa, sino también, se procuraba
que la explicación de la vida se basara en conceptos y actividades alejadas de toda
creencia religiosa, propuso que la educación primaria tuviera las siguientes
características:
1.obligatoria
2.única
3.coeducativa {educación mixta}
4.científica
5.emancipadora.
Se trato de organizar el ciclo de primaria, de tal manera que pudieran
impartirse todos los grados, ya que en términos generales las escuelas rurales solo
abarcaban hasta el 4° grado.
En 1932, el Secretario de Educación: Narciso Bassols, introdujo diversas reformas en
la enseñanza media. El secretario turno el proyecto a la comisión técnica
consultiva, lo que después de estudio detenido rindió un dictamen cuya conclusión fue:
"La educación sexual debe impartirse desde el 3er. Ciclo de la escuela primaria y en
alguno o en algunos grados de la escuela secundaria."
La SEP., subraya el desconocimiento que los adultos, aun padres de familia con vasta
cultura, tuvieron de la vida infantil y adolescente; puso de manifiesto, además, hasta que grado influyó las pasiones partidaristas para resolver problemas que por su
trascendencia debieron juzgarse en un plano superior de serenidad.
A través de la historia se ha demostrado que en muchos pueblos, la educación sexual
ha sido prohibida, mala e indebida. Hablar de sexo es todavía para muchas personas,
despertar a los jóvenes adolescentes ideas y pensamientos malsanos y creen que el
callar y no mencionar temas sexuales dejan de existir los problemas relativos a ello.
Es curiosa la costumbre de algunas familias de asombrarse y preocuparse demasiado
para evitar por todos los medios posibles tratar temas de amor.
El amor existe en todos los periodos de la vida, el amor existe en el hogar, en la escuela, en la sociedad: sin amor las relaciones humanas serían insoportables.
La pubertad y la adolescencia son períodos consecuentes de un desarrollo normal y que además de los cambios físicos y funcionales, se presenta la madurez de los órganos sexuales. La madurez sexual permite al ser, proyectarse ante la sociedad en forma muy especial y diferente a la conducta observada en la infancia y con los adultos. Los cambios físicos del adolescente le ayudan a afirmarse y a tener conciencia del sexo. Es cuando las personas del sexo opuesto se identifican y la atracción por el sexo contrario se manifiestan y se intensifica.
Evitar la educación sexual puede causar trastornos y anormalidades, debe orientarse
oportunamente a los adolescentes y jóvenes, proporcionando lecturas adecuadas;
organizarles conferencias, seminarios, pláticas familiares para proyectar su inquietud y tener la oportunidad de transmitir valores higiénicos sobre la necesidad de conocer y de comprender que el proceso de la madurez sexual es algo natural, regular y sano.
Las personas encargadas deben tener un amplio respeto hacia los sentimientos de los
jóvenes y expresarse con sinceridad, sin mentiras ni prejuicios, ya que los
secretos y las cosas ocultas sólo pueden crear curiosidad y malicia.
En las relaciones de adolescentes se observa la inclinación de amistad, cariño y
comprensión entre seres del mismo sexo las que adquieren un vigoroso aspecto, lo
que debe atenderse con la sutileza necesaria para los dos sexos.
Una educación bien orientada, debe conducir estas relaciones hacia metas de
protección mutuas que fomente el espíritu de compañerismo para convivencia más
humana. En los niveles de educación se trata de generalizar la "coeducación" como un
medio que permite la convivencia en un ambiente sano entre personas mentalmente
sanas, sin malicia comparten las tareas comunes, juntos determinan deberes en el
salón de clase y desarrollan su espíritu de cooperación que los capacita y les da
bastante fuerza para evitar y eliminar sentimientos de egoísmo y de malos tratos al
sexo opuesto.
Mucha gente tiene temores o sentimientos de culpa sobre el sexo y la conducta sexual
que se manifiesta en confusiones y desajustes en otras actividades.
La educación sexual bien planeada debe orientar a los jóvenes sobre los
procesos de desarrollo y de madurez sexual con un alto criterio sobre el sexo y
conducir al adolescente a aceptar conscientemente (no por instinto) los modos
elevados de satisfacer a la edad oportuna sus inquietudes y convertir esa relación
humana en asuntos deseables para establecer la salud mental en un individuo y en
una sociedad sana.
Actualmente los jóvenes tienen mayor libertad en la vida social que hace 60 años, esto implica que ellos deben asumir una mayor responsabilidad en cuanto a sus relaciones y conducta, a fin de que puedan ser verdaderamente felices, tanto en el presente como en el futuro, y no se dejen arrastrar por impulsos o excitaciones pasajeras.
Una actividad franca, sincera, sin falsos pudores, realista y sana hacia el sexo
opuesto, es recomendable siempre que no se interfiera a la moral ni se pierda la
consideración, el respeto, la cortesía, atención y compostura en la vida social.
Es grato tener con quien compartir horas libres en la escuela o en el trabajo, pero
comprometerse cuando se es demasiado joven limita las oportunidades de conocer a
otras personas. Los noviazgos que son resultado de decisiones inmaduras no son
duraderos y su rompimiento da lugar a penas y dificultades en todos los grupos
sociales. La conducta de los jóvenes antes del matrimonio ofrece algunos problemas
sexuales complejos, cuya solución requiere un juicio maduro.
Un cuerpo sano sin enfermedades transmisibles y una mente sana sin sentimiento de
culpa, son factores importantes para el matrimonio estable.
La falta de educación sexual y las relaciones de los principios morales contribuyen a la prostitución y acarrean graves problemas sociales (relaciones pre-maritales y
extramaritales, divorcio, embarazo en madres adolescentes, aborto). No es fácil evitar la diseminación de enfermedades venéreas (gonorrea, sífilis, herpes, S.I.D.A) o de evitar el embarazo en relaciones sexuales clandestinas.
Para que la educación sexual fuese impartida por parte d e la escuela se ha pasado por muchas dificultades y reformas educativas, como la que se cumplió hasta los primeros años de la década de los 70s, entonces, al menos ya se contó con una educación sexual obligatoria y sobre todo más realista en los libros de texto de la primaria y en la secundaria y preparatoria.
Gran parte de la población si llega a terminar la secundaria, cursa la preparatoria o
sigue alguna carrera y ya en la universidad se canaliza la preparación hacia la
profesión.